Las letras se me caen de las manos y van juntándose con otras que parecen ser sus cómplices,
me extingo por minutos, me olvido de la carne de la que estoy hecha , y me vuelvo tinta,
las intenciones de mis palabras casi no mutan,
intentan ser bálsamo para quien me las pide,
pero están reservados para muy pocos,
antsed de que me escuches, deberé hacerlo primero
y si tu voz está hecha de caña es posible que recibas parte de mi voz de plata.
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