sábado, 29 de septiembre de 2012

SALVE PODEROSA MADRE!



En este tiempo de cambios, de torbellinos y tormentas, todo se ha movido. En qué creo?, en qué creía?, será que habré perdido la fe? Nada se destruye, todo se transforma... mis creencias luego de 13 años en un colegio de monjas han mutado... ya nada se traga entero, todo se digiere, todo se cuestiona, no soy de las católicas practicantes, no voy a misa cada domingo, ni me gusta mucho la parte del rito de golpearse el pecho y hecharse la culpa. Como la mayoría de sudamericanos, nací católica por tradición, a veces incluso creo que nuestra religión es la excusa perfecta para vivir enfiestados con bautizos, primeras comuniones y otros sacramentos. En el camino que he recorrido he creado una relación con Dios muy íntima y personal, igualitaria al punto que a veces así como le he rezado pidiendo por mi y los míos, le he preguntado como ha andado últimamente y comprendo que su labor debe ser agotadora, también me he enojado con él cuando me ha quitado cosas... a nadie le gusta perder y a todos nos gusta hecharle la culpa a alguien. Pero algo pasó en esta semana junto a mi madre, experimenté una emoción estremecedora. La Virgen de Guadalupe vino de visita a la Basílica del Voto Nacional,sitio que por demás me da escalofríos, lo gótico no va conmigo, el frió de la piedra no me sienta bien... Pero ese día el sitio se llenó de alma, la Virgen Morena la llenó de gente diversa. Siempre me ha llamado la atención lo que la fue puede hacer.... nos mueve lo más profundo de la irracionalidad. Al llegar a una fila inmensa nos esperaba, de inicio mi curiosidad fue más fuerte y me hizo quedarme, en el camino hasta llegar a la imagen, hablé de los estudios que se hicieron sobre el manto de la virgen, critiqué el triste mensaje que las mujeres de nuestros pueblos han logrado sacar, al identificarse con una imagen como la de María martir, sufriente, doliente,"buena". Y al llegar frente a ella y verla frente a frente, los pelos se me erizaron, esa mujer era mágica, amable y fuerte. Sin pensarlo sus ojos me conmovieron porque te ven con dulzura... Una dama prieta y mística como nosotras. La imagen de la mujer que hacía que frente a mi pasaran los cuadros más conmovedores, ancianas que frente a ella se desarmaban en llanto, sintiendo quizás que conocían a su ídola, solo pude compararlo con la idea de que un fan de los Beatles se topara un día con Paul Mc Carney :) Era ELLA... LA EMPERATRIZ DEL CIELO... cuanto me conmueve ese cántico religioso viejo. Yo me he peleado con lo que daña y mata el instinto de mi religión. Con la culpa, el pecado, los juicios severos, lo malo de sentir placer, el infierno, los ritos huecos y repetitivos. Me quedo ahora con la imagen dulce, fuerte y cálida de una María de Guadalupe con la que me identifico. Una PODEROSA MADRE, no doliente, con el corazón sin espadas. LA EMPERATRIZ!