sábado, 12 de enero de 2013

HABIA UNA VEZ....



Las historias estan hechas para ser contadas... hace tiempo, mucho mucho tiempo, habia una nina que vivia dentro de una burbuja de cristal, todos impedian que el viento le diera en el rostro, o que el sol le dorara la piel por temor a que su calor despertase lo salvaje que en ella habitaba. Una vez cada ano, la pequena viajaba a un pueblito, donde siempre al llegar a la casa de la bruja donde se quedaba... por que si...increiblemente su madre que no permitia que nada la tocara, hacia cosas absurdas como alojarse en la casa de una terrible hechicera... volviendo al tema, les decia que al llegar a la tenebrosa casa obscura y fria, llena de crujidos de madera. Habia siempre un rayito de luz, esperandola en la puerta y se hacia presente siempre con un previo silbido y un: - Senora puede saler la nina a jugar??? El nino emocionado y venciendo su timidez se iluminaba cuando la mama protectora le encargaba mucho a la nina, para que el tome la posta de sus cuidados. La nina salia corriendo con aire despistado, contenta de no tener que soportar el olor a humedo y las telaranas de la casa de la vieja bruja. Juntos, se iban volviendo el iman de otros pequenos, que se les acercaban para empezar su larga jornada de juegos, en ese lugar donde las moras amarillas son comunes y donde los rios secos se convertian en el mejor sitio, para imaginar una forma distinta para cada piedra, ahi donde las historias de duendes y fantasmas aparecian como pan del dia. El nino al final del dia, siempre cumplia la promesa de devolver en una pieza a la nina, y ella volvia "casi" completa porque era visto que desde muy joven, le faltaba una tuerca. El se despedia de ella con nostalgia, luego de haber pasado tardes enteras ensenandole como hacer canguil con las semillas del quicuyo o atrapando catsos con ella, mirandola dulcemente mientras la nina en su mundo, se despedia distante pero feliz. La amistad de estos 2, duro bajo esta dinamica lo mismo que a todos nos dura la inocencia. Cuando tuvieron 11 anos se volvieron a ver y la camaraderia cercana, habia terminado. Ella sintio que a ese nino tambien lo habia alcanzado el influjo, de la burbuja de cristal y un muro se interpuso entre los dos. El tiempo paso y solo algunas veces se volvieron a ver cuando crecian desproporcionadamente, los brazos de el largos como su cuello de cisne, los senos de ella pequenos y sus curvas sin definirse se volvierojn sin querer una excusa visual y tangible para evitarse. Un dia la nina que todavia vivia, escucho que el nino que todavia vivia se habia ido del pueblito a un lugar tan lejano, que debia pegarse 2 alas para llegar. Y ella siempre despistada y distante se alegro por el, porque a ella tambien le empezaban a salir las alas que todos trataban de ocultar y lo comprendia. Ella sabia segun habladurias, que el habia ido detras de una chica, tambien sabia que el nino que aun vivia, se habia vuelto un coleccionista de ellas, por lo que acepto sabiamente la distancia que se interpuso entre ellos, porque poco reconocia en el al que ella tenia en su memoria. La vida continuo y la nina habia desaparecido, un dia volvia al pueblito, una fiesta llena de diablos de maiz coloridos, violines y gente alegre se daba en la casa de la bruja a la que ella ya le habia perdido el miedo. El cabello le llegaba hasta la mitad de la espalda, su voz se habia tornado metalica y solida, su sonrisa era amplia y con ella se queria comer al mundo de un solo mordisco. Una vez en la fiesta, la musica sonaba y un hombre se le acerco para ofrecerle un trago, ella lo acepto con desden, porque desde que la nina desaparecio todos eran poco confiables, no lo miro a los ojos pero resulta que dentro de el estaba el nino que tambien habia desaparecido. Los vientos del norte siempre traviesos, volvieron a juntarlos, resulta que lo que ella habia escuchado era cierto.. el coleccionaba chicas y ella... despachaba chicos! Se parecian un poco en el fondo... al inicio la tension de los tiempos que cada uno vivio era evidente, pero solo cuando los dejaron ser... ambos se dieron cuenta que los ninos que ellos conocieron, aun estaban vivos, todavia podian jugar juntos, aun podian hablar de cosas sencillas, el todavia podia mirar con ternura y ella sin su tuerca seguia siendo la misma fantasiosa, despistada distante y cercana que siempre fue.